Unas lindas piernas Vascas


Siendo de noche crucé el parque francés,
caminando envuelto en mis pensamientos,
de pronto alcancé a escuchar unos tacones,
era la dueña de mis pasados sentimientos.

Al acercarnos el uno al otro, nos besamos.
Estaba ansiosa de oírme, y fuimos a un café,
terminamos en una habitación dónde la amé,
prendió un cigarro y de nuevo nos entregamos.

Desperté entre aquellas sabanas blancas,
erguido como cualquier animal en brama,
apresado por unas lindas piernas vascas.
Ahora estoy con una mujer que me ama.

Goyette Dos Gallos