Guardar tus tacones

Un día al despertarme ya no estabas,
siempre supe que debía robarte los labios
para meterlos en una caja y besarlos cada
vez que me acordará del día que me amabas.

Si vuelves te haré llorar para poder guardar
algunas de tus lágrimas y vaciarlas en un vaso
que tenga grabado tu nombre, así beberlas para
después recordar que tan amargo es el amor.

De haber imaginado que me dejarías algún día
hubiera guardado tus tacones, esos que hacían
ruido antes de llegar a mí, ahora si los tuviera,
me los pondría para que tu imagen otra vez viviera.

Goyette Dos Gallos

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

best regards, nice info »