Espadas ácidas



Espadas ácidas blandiéndose,
en la estrecha garganta de un gato,
reventando sus luces a las doce,
regresa en el maullido de su canto.

Mucha saliva sobre las mangas,
y los labios podridos de besar,
uno se cansa de rimar a gatas,
y de matar solitario a navaja.

Colgadas las corbatas del ministerio,
con la cantera muda y ligera,
alentando la levedad de la piedra,
me grita el pueblo y un histérico.

Goyette Dos Gallos

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5 comentarios:

Emelina dijo...

me gusta el tiempo en tus palabras, las risas en la oscuridad de la relativa verdad.

te noto diferente, besos para ti.

Anónimo dijo...

nuevo formato en tu blog y nuevos versos que atrapan en la oscuridad, felicidades.

un abrazo fuerte.

Carlos Gregorio dijo...

Melina: A mí me gustan tus palabras.

Angelus: En nuestros versos, damos paso a las formas que nos atrapan.

Un abrazo.

UMA dijo...

Se me adentran sus palabras como dagas a veces, porque dentro de sus letras se halla un mensaje que yo tomo con la misma fuerza.
Espadas àcidas siempre habrà, y algunas con arsènico.
Un beso enorme y mi abrazo

Carlos Gregorio dijo...

Uma: Gracias por darme más espadas.