La soledad de un sombrero


Sentado en la plaza el cielo empieza a escupir,
sus pecados caen pesados sobre mi sombrero,
no buscaré refugio, la iglesia está cerrada.

Voy a la casa en busca de sueño,
pero he dejado de ser más su dueño.

Violenta, fría y desnuda me espera dónde siempre,
en la mañana con camisa mía puesta me preparará café.

Goyette Dos Gallos

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4 comentarios:

Gabriela Monroy Calva dijo...

Gracias por tu reflexión con la que concuerdo y este poema, una delicia.
Gracias y un abrazo
Gab

Pau dijo...

hola!

muchas gracias por tu comentario

fue todo un halago.

nos estaremos tecleando entonces porque a mi también me gusto mucho tu blogger.

te cuidas!



.............................Belisa

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Compañero gregorio un gusto leer sus poemas; me encanta ese surrealismo convertido palabra.
muy bueno.